
El primer ministro israelí viajará a Washington el lunes. En el caso de Israel, los aranceles son del 17%. El encuentro se da en un contexto de fuerte tensión en Medio Oriente.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, será el primer líder extranjero en negociar en persona con Donald Trump los aranceles del 17% que el republicano impuso sobre los productos importados de Israel dentro de su plan mundial de aranceles.
La oficina de Netanyahu aún no confirmó la visita, pero un funcionario de la Casa Blanca y tres funcionarios israelíes confirmaron el viaje a Reuters.
El jueves, Trump anunció que Netanyahu “vendrá al país en algún momento en un futuro no muy lejano, tal vez la próxima semana”, tras mantener una llamada con él.
Trump anunció el miércoles un arancel mínimo del 10 % para la mayoría de países del mundo, que entraron en vigor este sábado. En algunos casos, países aliados y rivales de Washington se vieron impuestos aranceles mayores como Israel (17%), la Unión Europea (20%), Japón (15%), o China (54%).

Estados Unidos es el mayor socio comercial de Israel. El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, apostó el jueves por “continuar con el diálogo” con Estados Unidos para tratar de “reducir el daño” de los nuevos aranceles.
El viernes, “el secretario de Estado, Marco Rubio, conversó con Netanyahu para subrayar el apoyo de Estados Unidos a Israel”, declaró la portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, en un comunicado.
Según Bruce, ambos abordaron “la situación en Gaza, la determinación de la Administración de liberar a los rehenes en Gaza, así como los aranceles anunciados recientemente”.
¿El inicio de una guerra comercial global?
Analistas de Link Securities advierten que podría desencadenarse una guerra comercial a gran escala, lo que sería “el peor escenario para los mercados mundiales”. China ya anunció sus propios gravámenes del 34% en represalia, lo que profundizó la caída de los mercados.
La ofensiva proteccionista de la Casa Blanca no tiene antecedentes en casi un siglo y es equiparable a la política instaurada en ese país en 1930. Los aranceles también avivaron el miedo a una ralentización económica, con el banco más grande de EE.UU., JPMorgan Chase, elevando las posibilidades de una recesión global del 40 % al 60 %.
Dentro de EE.UU., el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, advirtió el viernes que los aranceles de Trump podrían traducirse en una mayor inflación y un menor crecimiento económico, y avisó que la inflación más alta podría ser persistente y no temporal.
Los aranceles también amenazan con encarecer dentro de EE.UU. bienes como las viviendas, los automóviles y la ropa, perjudicando especialmente a las familias más pobres del país, que podrían experimentar una caída de capital de hasta el 5,5 %, según un estudio de un centro de investigación de la Universidad de Yale.
Pero Trump se mantiene imperturbable ante los efectos de su ofensiva comercial. “A los muchos inversores que vienen a Estados Unidos e invierten cantidades masivas de dinero, mis políticas nunca cambiarán. Este es un gran momento para hacerse rico, ¡¡¡Más rico que nunca!!!”, escribió en mayúsculas en Truth Social.