
Dispositivos como Alexa y Siri pueden activarse por error, grabar sin aviso y enviar audios a servidores externos si no se ajustan sus parámetros de seguridad.
Una orden para encender la luz, una petición para reproducir música o una consulta rápida sobre el estado del clima. Los asistentes de voz se han integrado de forma natural en la vida cotidiana de millones de personas, con promesas de comodidad y eficiencia.
Sin embargo, bajo esa apariencia de tecnología amigable y útil, se esconde un sistema que, si no se configura con precaución, puede convertirse en una puerta abierta para los ciberdelincuentes.

Lo que muchas personas desconocen es que esos fragmentos de voz no solo se procesan en el dispositivo, sino que viajan a servidores externos, donde pueden ser almacenados, analizados o incluso escuchados por empleados humanos.
Saber cuándo escucha el asistente
Pero en ocasiones, interpretan de forma errónea una conversación y comienzan a grabar sin que el usuario lo sepa. Algunos modelos incorporan señales visuales o sonoras para indicar que están activos.

Revisar la configuración del dispositivo y activar estas alertas puede marcar la diferencia entre una interacción controlada y una grabación inadvertida.
También es recomendable identificar si el aparato tiene un botón físico para silenciar el micrófono. Desactivarlo en momentos de conversación privada o cuando no se utilice el dispositivo es una medida simple pero efectiva para proteger la intimidad.
Revisa la política de privacidad
No todos los fabricantes gestionan los datos del mismo modo. En algunos casos, las grabaciones son utilizadas para mejorar el servicio mediante revisiones manuales por parte del personal de la empresa.

Conocer la política de privacidad del dispositivo permite entender quién tiene acceso a esos datos y con qué finalidad. Algunos servicios ofrecen la posibilidad de desactivar esta opción o de limitar el tiempo durante el cual se almacenan las grabaciones.
En la aplicación o el sitio web del fabricante se puede acceder a estas configuraciones y, en muchos casos, eliminar manualmente los audios almacenados. También es posible programar la eliminación automática cada cierto tiempo, lo que ayuda a minimizar el riesgo de exposición prolongada.
Controlar el acceso a las funciones conectadas
Una de las ventajas de los asistentes de voz es su integración con otros servicios: desde calendarios y correos electrónicos hasta plataformas de compras en línea. Pero esta conectividad implica riesgos.
Si el dispositivo no está adecuadamente protegido, cualquier persona dentro del hogar podría acceder a información sensible o incluso realizar compras sin autorización.
Para evitarlo, es conveniente añadir un PIN a las funciones de compra o desactivar los comandos de voz para determinadas tareas. Activar el “modo invitado” también ayuda a restringir el acceso a los datos personales cuando hay visitas o cuando el dispositivo es utilizado por niños.
Autenticación y contraseñas seguras
Los asistentes de voz suelen estar vinculados a cuentas en línea, lo que significa que proteger el acceso a estas cuentas es esencial. Utilizar una contraseña robusta, de al menos 15 caracteres, y evitar reutilizar claves de otras plataformas es una práctica básica pero crítica.
Además, activar la autenticación en dos pasos añade una capa extra de seguridad, incluso si alguien consigue la contraseña, no podrá acceder sin el código adicional generado por una aplicación de seguridad.
Fortificar la red doméstica
Cambiar la contraseña por defecto, actualizar el firmware del dispositivo y utilizar una red separada para los dispositivos inteligentes son recomendaciones habituales de los expertos en ciberseguridad.
Los asistentes de voz han transformado la forma en que las personas interactúan con la tecnología, pero esa transformación también exige una mayor conciencia sobre los riesgos.